Mar 20, 2010
Vida después del fracaso
Leyendo esta semana este magnífico articulo de Cristina Delgado en El País se me ocurrió mandar a mi parroquia digital vía Twitter algunas frases que me parecieron especialmente relevantes y he quedado sorprendido de la multitud de retwits que se han generado. Sin duda este es un tema que preocupa a quienes nos dedicamos a emprender, han emprendido o se lo están pensando. Ahí va mi opinión al respecto.
El fracaso es inherente a cualquier cosa que empieza
No hace falta ser matemático para entender que el grado de dificultad para la resolución de una ecuación es directamente proporcional al número de variables que encierra. Si hay algo incierto por naturaleza es el futuro y si el camino al futuro que uno emprende no ha sido recorrido por nadie al que tengamos acceso para que nos traslade su experiencia, las variables con las que nos deberemos enfrentar son más que numerosas, luego, el grado de dificultad para alcanzar el éxito empresarial es directamente proporcional al número de incertidumbres que presente el proyecto. Ir a la luna preciso de múltiples etapas plagadas de pruebas y errores aún contando con los mas talentosos entre todos los talentosos y con todos los recursos necesarios sin restricción alguna.
Mi experiencia personal
Yo me he arruinado dos veces, literalmente. La primera vez fue después de mis primeros dos éxitos; la discoteca Master’s y la emisora FM RKM, ambos en Ripoll, mi pueblo natal en Girona. Hace bien poco celebramos el 25 aniversario de Master’s con Ramón Pujals, el que fuera mi primer socio y que todavía regenta el local. El caso es que me lo había creído tanto que emprendí un tercer proyecto con la misma ilusión y determinación que los anteriores pero claramente con un exceso de confianza que pagué caro, tan caro que no me quedó otro remedio que ir empleado como Director de la emisora comercial Radio Vic. Después de 18 meses de trabajo y tiempo suficiente para pagar las deudas, recargué pilas y di por concluida esa etapa para intentarlo de nuevo. Con lo que había aprendido sobre publicidad y negocios en general durante esa primera etapa, me atreví a asociarme de nuevo con un estudio de diseño gráfico y en 1989 montamos la agencia de publicidad IP Triptic (la IP significaba “Ideas y Publicidad”; premonitorio ¿no?).
La segunda vez fue mucho mas sonada y tardé mucho más en recuperarme ya que el tortazo no fue solo económico si no que me apalearon de la manera más vil posible. Esto ya lo he contado otras veces y no me importa contarlo una y otra vez si con ello evito que otros sean tan ingenuos como yo. Sin duda uno de mis proyectos más conocido es Servicom que en 1993 inició su andadura en esto de “la Intenet”, por aquel entonces “las superautopistas de la información”. El caso es que después de haber dado entrada en 1994 a un grupo empresarial bien conocido Español y del boom que por entonces vivía la red, a finales de 1995, cuando otro de los gigantes empresariales llamó a la puerta, nadie estaba dispuesto a dejarle sitio con lo que les pareció que yo ya había dado todo lo que tenía que dar y provocaron una operación acordeón ejecutando los créditos concedidos a la compañía. De un día para otro me quedé de patitas en la calle, sin un duro y con una deuda muy importante a mis espaldas. Francamente, creí que ese era mi final.
Si eso fue en noviembre de 1995, en enero de 1996 ya había refundado IP Triptic en IP Multimedia que, además de hacer webs para las Instituciones y compañías más importantes, a ratos construíamos el proyecto Telépolis. El resto de la historia es bien conocida. Lo que más me repatalea los higadillos es que a ojos de periodistas y demás personal ajeno a la emprendeduría, todo lo reducen a la suerte. Será por eso.
Mi receta
Yo creo que emprender solo tiene tres secretos…
- Perseverar
- Perseverar
- Perseverar
Y para tener capacidad y ánimo para perseverar hace falta…
- Creer en lo que uno hace
- Dejar espacio al instinto
- Humildad para cuestionarse todo lo que uno piensa
- La innovación como actitud; todo es mejorable
- Construir un buen equipo (se sabe por el número de veces que te llevan la contraria)
- Disponer de un Consejo de Administración con muchas canas
- Ser honesto contigo mismo y con los demás
- Ser agradecido
- …
- … y todo lo demás que tu ya intuyes
Francamente, esta sociedad, principalmente la europea y ya no digamos la latina, tiende a despreciar al que tiene ideas, al que por tener fe en ellas, al percibir mejor que nadie las posibilidades de “su visión”, es menospreciado e insultado. Que se sepa, de nosotros vive la sociedad.
Los emprendedores, con esa actitud y aptitud, talento e incluso a veces genialidad, son quienes generan empleo, son quienes revolucionan las cosas cotidianas que procuran bienestar a la sociedad, mejor alimento, diversión, seguridad, ahorro y progreso en general. Emprendedor debería ser sinónimo de héroe ya que un héroe no es otro que, como rezaba la campaña de antaño de Apple, un revolucionario que busca problemas a ojos de la mayoría de sus congéneres pero consigue que las cosas cambien y cambien a mejor. Algunos creen que estamos y vivimos en una nube pero cuando explicamos nuestro proyecto; “vendemos la moto”, lo hacemos con los pies bien en el suelo llenos de pasión y, aunque lo extraordinario sorprenda al que no posee esa aptitud para verlo, no significa que no vaya a funcionar. Y si como ocurre a menudo una idea fracasa, no ataques a quien la ha ideado por que quien ha fracasado es la idea, no la persona que sin duda, con esa nueva información, volverá a producir nuevas ideas que con el tesón propio y el apoyo de quien le rodea le llevarán a alcanzar el éxito.
Adelante, ve a por tu sueño!

Eudald, gracias por el artículo. Como colega emprendedor te felicito por haber superado el estigma que en este país supone emprender y fracasar como bien has descrito.
Sin embargo yo me he encontrado también la situación contraria, la de los emprendedores que defienden a capa y espada la idea de que el fracaso es bueno y que uno no es realmente emprendedor hasta que no ha fracasado. Se llega incluso a defender la idea de que es mucho mejor invertir dinero en un emprendedor que ya haya fracasado, presuponiendo con ello un aprendizaje extra en lugar de una posible inhabilidad empresarial.
Ni lo uno ni lo otro. Ni el fracaso debería ser un estigma como bien dices en tu post, ni tampoco una bendición como se apunta en muchos foros o charlas. El fracaso es una posibilidad más de un emprendimiento y debe tomarse con naturalidad.
A tu lista de ideas añadiría la siguiente: “un cesto no hace ciento”. No por haber acertado una vez de repente uno es un serial entrepreneur de la noche a la mañana y está tocado por una varita mágica, igual que por haber fracasado en un emprendimiento uno no está condenado para siempre. Y a veces se ven compañeros emprendedores que se creen estrellas de este mundo tan bonito pero tan complicado.
Un abrazo
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Si ya no se entiende que alguien haga ostentación de una supuesta infalibilidad, menos se entiende que alguien lo haga por haber fallado. Creo que el hecho de que algo no salga como uno espera nunca debería ser interpretado como señal de nada mas allá que la de tomar medidas correctoras en aras de la búsqueda del acierto. Lo contrario me parece de necios.
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Lamentablemente nuestra sociedad mide el éxito de una persona en función del éxito económico ligado al éxito profesional, sujeto al éxito de nuestras ideas exitosas… y esto a veces nos lleva al fracaso, no solo personalmente y profesionalmente, sino también como sociedad.
Deberíamos ser capaces de ver en el fracaso, el éxito del aprendizaje y la experiencia, sin ellas somos incapaces de llegar al éxito.
Personalmente me considero un emprendedor, aunque mis ideas aun no hayan tenido el éxito con el que se suele medir el éxito, pero jamás abandonare mis sueños. Quizás ese sea mi gran éxito
Alec
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Lamentablemente nuestra sociedad mide el éxito de una persona en función del éxito económico ligado al éxito profesional, sujeto al éxito de nuestras ideas exitosas… y esto a veces nos lleva al fracaso, no solo personalmente y profesionalmente, sino también como sociedad.
Deberíamos ser capaces de ver en el fracaso, el éxito del aprendizaje y la experiencia, sin ellas somos incapaces de llegar al éxito.
Personalmente me considero un emprendedor, aunque mis ideas aun no hayan tenido el éxito con el que se suele medir el éxito, pero jamás abandonare mis sueños. Quizás ese sea mi gran éxito
Alec
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